viernes, 18 de noviembre de 2011

AGRADECIDOS

 

Si preguntamos a un grupo de niños de kindergarten “¿Qué se dice?”, lo más probable es que la mayoría conteste “gracias”. Y es que una de las primeras cosas que enseñamos a nuestros hijos y nietos es a expresar su agradecimiento ante un gesto o un obsequio.

Además de ser una cuestión de buenos modales, al igual que decir “por favor”, el dar gracias es un componente importante de la comunicación y las relaciones interpersonales. Nos sentimos bien cuando alguien nos agradece algo que hemos hecho o dicho, y hablamos de personas “malagradecidas” que no aprecian lo que tienen.

El Día de Acción de Gracias generalmente expresamos nuestro agradecimiento por las cosas importantes de la vida: familia, salud, amistades… y hasta por las dificultades que nos han hecho más fuertes y sabios. Pero no debemos limitarnos a dar las gracias una vez al año.

Los psicólogos Robert Emmons y Michael McCullough han señalado que demostrar nuestra gratitud mejora nuestra salud física y mental. Otros investigadores encontraron que las personas que expresan su agradecimiento y se enfocan en los aspectos positivos de su diario vivir gozan de un mayor bienestar psicológico y corren menos riesgo de padecer algunos trastornos mentales como depresión, bulimia y alcoholismo.

Cada día nos ofrece nuevas oportunidades para expresar nuestra gratitud: a la persona que nos abre una puerta, a la que nos cede el paso, a quien nos desea “buen provecho” y hasta podemos darnos las gracias a nosotros mismos cuando hacemos algo por los demás. El dar las gracias es una herramienta poderosa que puede mejorar nuestra vida y las de quienes nos rodean.

PSICORRECETA:

  • Piense en algo que haya ocurrido hoy por lo que deba sentirse agradecido.
  • Haga un esfuerzo por convertir el agradecimiento en un hábito.
  • Recuerde su infancia y contéstese usted mismo: “¿Qué se dice?”

 

business_women_high_f_a_lw