viernes, 8 de abril de 2011

REALITY

Nunca me han gustado mucho las telenovelas: eso de estar viendo a una “buena” llorar continuamente mientras su macharrán se enreda con la “mala” hasta que ésta muere a lo último no me llama la atención. Y eso es en los culebrones “hispanos” que, como anticipan quiénes son los protagonistas principales, y duran poco tiempo, el final se sabe antes de que comiencen. En las soap operas de EE. UU., como son eternas, es cuestión de que se cambian las parejas, se casan y se divorcian entre sí hasta que se mueren o se sustituye a los protagonistas.

Por eso, entre poder grabar los programas de TV, el rewind, el fast forward y el tener tiempo de sobra, debo confesar que le he cogido el gustito a los reality shows.

Para los programas de competencias culinarias, como Top Chef, Iron Chef y Chopped siempre está la excusa de que se aprende algo, sobre todo si se trata de recetas a base de queso de cabra, atún crudo y otros ingredientes que abundan en nuestras cocinas, como avestruz y canguro. Desgraciadamente, el único Chef con el que me identifico es Boy-ar-dee.

Cuando veo Dancing with the Stars me remonto a los “buenos tiempos” y hasta tiro mis pasitos, aunque me maravilla ver cómo bailan un pasodoble al ritmo de vals, y un cha-cha-cha con música de bolero. Eso sin contar que parece que ninguno sabe lo que es una verdadera rumba bien bailada. Pero, de cierta forma vicaria, no deja de ser divertido.

Estos programas realistas, sin embargo, nos enseñan más de lo que se proponen en cuanto al comportamiento humano. Vemos a los que se frustran cuando pierden y a los que aceptan su derrota, a los que culpan a los jueces por sus fracasos y a los que deciden que van a mejorar para próxima. Podemos observar a los que se alegran por los triunfos de sus compañeros y a los que tratan de disimular una sonrisa cuando los otros pierden. Y tendemos a identificarnos con algunos porque básicamente compartimos sus actitudes ante el mundo.

El programa What would you do? que es la versión moderna de la Cámara Cómica (o Cándida) nos muestra la verdadera realidad de cómo reacciona la gente común y corriente ante situaciones inesperadas, que generalmente incluyen algún aspecto ético. Pasan de largo ante un infante que está solo dentro de un auto; se mantienen callados cuando un padre regaña a su hijo de manera insultante frente a todos; no reaccionan si alguien hace un comentario despectivo hacia un grupo étnico.

Y nosotros, ¿qué haríamos en estos casos? Y si supiéramos que nos están grabando, ¿cómo reaccionaríamos ante la frustración de perder una competencia? ¿Habría una diferencia entre nuestro comportamiento habitual y lo que haríamos de saber que miles de personas nos están observando?

PSICORRECETA

  • Traten de recordar lo sucedido durante el día de ayer y piensen en algo que hubieran hecho de manera distinta si hubieran estado ante una cámara de TV.
  • La próxima vez que se enfrenten a una situación difícil, imagínense que hay un público que les observa. Al fin y al cabo, es la realidad. clip_image001

 

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