domingo, 11 de diciembre de 2011

AÑO NUEVO: ¿RESOLUCIONES VIEJAS?

 

Si usted es como la mayoría de las personas, es probable que haya comenzado un día primero de enero con todas las buenas intenciones de cambiar algún aspecto de su vida: bajar de peso, dejar de fumar, aprender algo nuevo, dedicar más tiempo a su familia... para luego volver a los patrones de conducta de siempre y olvidarse de esas resoluciones de año nuevo.

¿Por qué se nos hace tan difícil cumplir con aquello que nos hemos prometido a nosotros mismos? Después de todo, si la definición de resolución es “acción de resolver o resolverse”, nuestras resoluciones deberían ser “problemas resueltos”, sin embargo, no siempre es así. Hay muchas razones por las que nuestras resoluciones fallan:

· El cambio no es fácil—estamos acostumbrados a nuestros hábitos, a los buenos y a los malos

· Demasiadas metas—queremos cambiar tanto que a la larga no cambiamos nada

· Falta de planificación—tenemos que tener un plan concreto para lograr lo que nos hemos propuesto

· Falta de disciplina—comenzamos con mucho impulso, pero, si en realidad no estamos comprometidos con el resultado final, la motivación puede fallar

El psicólogo británico Richard Wiseman realizó un estudio con una muestra de 3,000 personas cuyas resoluciones para 2007 incluían dejar de fumar, perder peso, ir al gimnasio e ingerir menos alcohol. En un principio el 52% de los participantes estaba confiado en el éxito de sus resoluciones; al cabo de un año solo el 12% había logrado su meta. El estudio encontró diferencias entre los resultados de hombres y mujeres: los hombres fueron más exitosos cuando establecían metas a corto plazo y se enfocaban en el resultado final de su resolución, mientras que las mujeres que contaban con el apoyo de amigas o familiares tendían a no darse por vencidas y lograban sus metas.

Y ahora que comenzamos el 2012, ¿valdrá la pena hacer resoluciones? La respuesta es , siempre y cuando sigamos estas recomendaciones:

· Escoja una meta específica y realista. No se fije metas imposibles de lograr. Si quiere bajar de peso, no decida que nunca más comerá arroz y habichuelas y que va a hacer ejercicios 2 horas al día, pero propóngase comer más vegetales en lugar de frituras y caminar 20 minutos tres veces a la semana.

· No repita los errores del pasado. Si usted ha hecho las mismas resoluciones año tras año, sin éxito, evalúe las resultados de sus acciones anteriores para identificar cuáles fueron efectivas y cuáles no. Un cambio de enfoque puede ayudarle a lograr sus metas.

· Recuerde que el cambio es un proceso. Los hábitos que queremos cambiar probablemente han estado con nosotros durante muchos años, y no podemos esperar que desaparezcan en cuestión de semanas o meses. Lo importante es proponernos cambiar una conducta y ese compromiso nos acompañará toda la vida.

· Hable con otros. No mantenga sus resoluciones en secreto. Los familiares y los amigos pueden ser una fuente de estímulo y apoyo. A lo mejor alguno de ellos tiene su misma meta y pueden motivarse mutuamente.

· No se dé por vencido... siga tratando. No deje que una falla ocasional le impida lograr sus metas. Haga lo mejor cada día, un día a la vez.

· Comience de nuevo. Si en algún momento siente que ha perdido el impulso inicial y cree que no va poder lograr sus metas, recuerde que cualquier día es bueno para hacer una resolución de año nuevo.

¡Muchas felicidades y mucho éxito!

viernes, 18 de noviembre de 2011

AGRADECIDOS

 

Si preguntamos a un grupo de niños de kindergarten “¿Qué se dice?”, lo más probable es que la mayoría conteste “gracias”. Y es que una de las primeras cosas que enseñamos a nuestros hijos y nietos es a expresar su agradecimiento ante un gesto o un obsequio.

Además de ser una cuestión de buenos modales, al igual que decir “por favor”, el dar gracias es un componente importante de la comunicación y las relaciones interpersonales. Nos sentimos bien cuando alguien nos agradece algo que hemos hecho o dicho, y hablamos de personas “malagradecidas” que no aprecian lo que tienen.

El Día de Acción de Gracias generalmente expresamos nuestro agradecimiento por las cosas importantes de la vida: familia, salud, amistades… y hasta por las dificultades que nos han hecho más fuertes y sabios. Pero no debemos limitarnos a dar las gracias una vez al año.

Los psicólogos Robert Emmons y Michael McCullough han señalado que demostrar nuestra gratitud mejora nuestra salud física y mental. Otros investigadores encontraron que las personas que expresan su agradecimiento y se enfocan en los aspectos positivos de su diario vivir gozan de un mayor bienestar psicológico y corren menos riesgo de padecer algunos trastornos mentales como depresión, bulimia y alcoholismo.

Cada día nos ofrece nuevas oportunidades para expresar nuestra gratitud: a la persona que nos abre una puerta, a la que nos cede el paso, a quien nos desea “buen provecho” y hasta podemos darnos las gracias a nosotros mismos cuando hacemos algo por los demás. El dar las gracias es una herramienta poderosa que puede mejorar nuestra vida y las de quienes nos rodean.

PSICORRECETA:

  • Piense en algo que haya ocurrido hoy por lo que deba sentirse agradecido.
  • Haga un esfuerzo por convertir el agradecimiento en un hábito.
  • Recuerde su infancia y contéstese usted mismo: “¿Qué se dice?”

 

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viernes, 8 de abril de 2011

REALITY

Nunca me han gustado mucho las telenovelas: eso de estar viendo a una “buena” llorar continuamente mientras su macharrán se enreda con la “mala” hasta que ésta muere a lo último no me llama la atención. Y eso es en los culebrones “hispanos” que, como anticipan quiénes son los protagonistas principales, y duran poco tiempo, el final se sabe antes de que comiencen. En las soap operas de EE. UU., como son eternas, es cuestión de que se cambian las parejas, se casan y se divorcian entre sí hasta que se mueren o se sustituye a los protagonistas.

Por eso, entre poder grabar los programas de TV, el rewind, el fast forward y el tener tiempo de sobra, debo confesar que le he cogido el gustito a los reality shows.

Para los programas de competencias culinarias, como Top Chef, Iron Chef y Chopped siempre está la excusa de que se aprende algo, sobre todo si se trata de recetas a base de queso de cabra, atún crudo y otros ingredientes que abundan en nuestras cocinas, como avestruz y canguro. Desgraciadamente, el único Chef con el que me identifico es Boy-ar-dee.

Cuando veo Dancing with the Stars me remonto a los “buenos tiempos” y hasta tiro mis pasitos, aunque me maravilla ver cómo bailan un pasodoble al ritmo de vals, y un cha-cha-cha con música de bolero. Eso sin contar que parece que ninguno sabe lo que es una verdadera rumba bien bailada. Pero, de cierta forma vicaria, no deja de ser divertido.

Estos programas realistas, sin embargo, nos enseñan más de lo que se proponen en cuanto al comportamiento humano. Vemos a los que se frustran cuando pierden y a los que aceptan su derrota, a los que culpan a los jueces por sus fracasos y a los que deciden que van a mejorar para próxima. Podemos observar a los que se alegran por los triunfos de sus compañeros y a los que tratan de disimular una sonrisa cuando los otros pierden. Y tendemos a identificarnos con algunos porque básicamente compartimos sus actitudes ante el mundo.

El programa What would you do? que es la versión moderna de la Cámara Cómica (o Cándida) nos muestra la verdadera realidad de cómo reacciona la gente común y corriente ante situaciones inesperadas, que generalmente incluyen algún aspecto ético. Pasan de largo ante un infante que está solo dentro de un auto; se mantienen callados cuando un padre regaña a su hijo de manera insultante frente a todos; no reaccionan si alguien hace un comentario despectivo hacia un grupo étnico.

Y nosotros, ¿qué haríamos en estos casos? Y si supiéramos que nos están grabando, ¿cómo reaccionaríamos ante la frustración de perder una competencia? ¿Habría una diferencia entre nuestro comportamiento habitual y lo que haríamos de saber que miles de personas nos están observando?

PSICORRECETA

  • Traten de recordar lo sucedido durante el día de ayer y piensen en algo que hubieran hecho de manera distinta si hubieran estado ante una cámara de TV.
  • La próxima vez que se enfrenten a una situación difícil, imagínense que hay un público que les observa. Al fin y al cabo, es la realidad. clip_image001

 

martes, 25 de enero de 2011

VALORES

Al comienzo de un nuevo año siempre resurgen los mismos temas: resoluciones, dietas, ejercicios, cambios en todos los aspectos de nuestra vida....y cuando el año nuevo se convierte en viejo seguimos igualitos. ¡Qué difícil se nos hace perseverar a pesar de nuestras buenas intenciones!

En este primer mes del año el tema de moda parece ser una supuesta “carencia de valores”. Y, francamente, ya me tienen Jarta (sí, con J mayúscula). Hay un anuncio que dice algo así como “valores, llévalos contigo siempre” a nivel de tarjeta de American Express. A lo mejor se refieren a la bolsa de valores.

Sin entrar en consideraciones filosóficas ni éticas, hay que partir de la premisa de que los valores son culturales —las distintas sociedades atribuyen valores distintos a una misma cosa, situación o cualidad. Los valores se aprenden y se internalizan. Y varían según la realidad de cada quién.

A cada rato oímos eso de que “después que haya salud, lo demás no importa”. La salud parecería ser un valor. Sin embargo, los gobiernos destruyen las instituciones hospitalarias y algunos grupos se oponen a que haya un plan de salud universal.

La tan cacareada familia a veces se considera algo sagrado, pero el maltrato y el abuso en las “familias tradicionales” son la orden del día. El famoso respeto parece ser algo del pasado. En un comercial de TV una madre le miente a su hija cuando niega haber usado su blusa verde, como si fuera un chiste. En otro, se considera la posibilidad de callar a un niño envolviéndolo en plástico como si fuera una libra de pan.

¿La honestidad y la responsabilidad? Bien, gracias. Una marca de automóviles se jacta de tener máquinas seguras después de haber causado un chorro de accidentes. Las farmacéuticas anuncian unas pastillas para dormir que pueden llevar al suicidio y unas píldoras anticonceptivas que pueden causar la muerte. Un político dice que no va a despedir a ningún empleado público y luego bota a más de 30,000.

¿De qué estamos hablando entonces? No, señores, no hay tal crisis de valores. Lo que hay es un cambio en el valor que le damos a aquello que nos permite sobrevivir en esta sociedad. Los valores nuevos son la hipocresía, el cinismo, la mentira y la prepotencia. Lo importante es hacer cualquier cosa que nos lleve a conseguir más dinero, aunque esto implique la corrupción. Después de todo... tanto tienes, tanto vales.

 

PSICORRECETA

Este mes de enero es una buena oportunidad para examinar nuestros valores: ventriloquist_clown_d_a_lc

· ¿Qué es lo que consideramos realmente importante?

· Nuestras acciones, ¿responden a esos valores?

· Si notas que te estás volviendo más escéptico cada día, si ya no crees ni en la luz eléctrica, trata de separar los verdaderos valores de las personas que dicen defenderlos.

· Recuerda que los que repiten como papagayos la frase de que “hay falta de valores” son, precisamente, los que con su ejemplo y sus acciones los destruyen continuamente.

 

¡FELIZ AÑO Y FELICES VALORES!

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