jueves, 23 de diciembre de 2010

CUANDO LA NAVIDAD ES TRISTE

 

Los especiales en los “shoppers”, las tiendas llenas de adornos navideños desde el mes de octubre, los nenes con sus cartas a Santa Claus y los Reyes Magos, los amigos y familiares haciendo planes para Thanksgiving, Nochebuena y Año Viejo...todo parece indicar que se trata de una época feliz, ¿no es cierto? Pero no necesariamente es así: para muchas personas la época navideña está llena de tristeza, soledad y ansiedad.

En Psicorrecetas queremos compartir con ustedes algunas ideas sobre estos sentimientos y cómo enfrentarlos para que esta temporada navideña no sea de melancolía ni de nostalgia, sino de comprensión, aceptación y planes para el futuro.

Las causas de la tristeza navideña

La tristeza es un sentimiento muy personal; lo que para algunos resulta triste para otros puede no serlo. Las fuentes principales de esta “tristeza de temporada” son las siguientes:

  • Nuestras relaciones con otras personas. Estas relaciones pueden causar conflictos o estrés durante todo el año, pero en esta época las tensiones tienden a ser más intensas. Los desacuerdos y disputas familiares parecen intensificarse. Por otra parte, si no tenemos la compañía de nuestros seres queridos podemos sentirnos solos y abandonados.
  • Nuestra situación económica. Los regalos, las comidas, los viajes y la decoración de la casa son algunos de los gastos que pueden afectar el presupuesto familiar y también la paz mental. Y una vez termina la Navidad comienza la preocupación de cómo pagar por todo lo que hemos comprado.
  • Nuestro estado físico. Aun aquellas personas que disfrutan de la temporada navideña pueden llegar a sentirse exhaustas después de ir de compras, hacer filas, visitar amistades o preparar bebidas y platos típicos. El cansancio agrava el estrés, lo que crea un círculo vicioso. El ejercicio y el descanso—que son antídotos contra el estrés y la fatiga—se relegan a un segundo plano y eso nos vuelve más susceptibles ante las enfermedades como los catarros y “mongas” que parecen abundar en estos meses.
  • Nuestras expectativas. Estamos rodeados de anuncios y comerciales que presentan a la familia ideal, con una cena navideña suculenta, en una casa fabulosa con muebles y enseres bellos que podemos comprar “sin intereses ni pagos mensuales durante dos años”. No es necesario tener tantas cosas materiales para disfrutar de la Navidad, ni de la vida. Si planificamos de acuerdo con nuestra situación particular, no tendremos expectativas irreales que luego nos defraudarán.

Psicorrecetas para prevenir y manejar la tristeza navideña

  • Reconozca y acepte sus sentimientos. Si ha sufrido la pérdida de un ser querido recientemente, o si no puede estar con su familia, es normal que se sienta triste. Recuerde que la temporada navideña no borra las razones para sentirse solo y atribulado: hay cabida para esos sentimientos, aun cuando la persona no los exprese.
  • Sea realista. No se proponga hacer más de lo que puede. Trate de fijar metas alcanzables. Organice su tiempo. Establezca un presupuesto para regalos, alimentos y otras compras. Haga listas y asigne prioridades a las tareas pendientes. No quiera hacerlo todo usted solo; deje que los demás contribuyan también.
  • Mantenga sus hábitos saludables. La época navideña no debe ser excusa para comer y beber en exceso; esto sólo contribuirá a que se sienta tenso y culpable. Además, el consumo excesivo de alcohol le hará sentirse más deprimido. Si sigue un plan de ejercicios, no lo interrumpa, y trate de dormir las horas necesarias.
  • Celebre de un modo diferente. Las fiestas navideñas no tienen que ser perfectas, ni tienen que ser como las de años anteriores. A medida que las familias crecen y cambian, los rituales y las tradiciones cambian también. Mantenga las tradiciones que considere importantes, pero esté dispuesto a crear algunas nuevas. Por ejemplo, si sus hijos adultos no pueden visitarle, busque nuevas maneras de celebrar juntos a través de la internet, compartiendo e-mails y fotografías o “chateando”.
  • Haga algo por los demás. Done parte de su tiempo como voluntario en alguna organización que lo necesite.
  • Haga algo por usted. Tómese un “break”, usted se lo merece. Un buen baño, un poco de perfume, algo de maquillaje, un peinado nuevo, oír buena música, meditar, respirar hondo y cargar las baterías.
  • Deje “el ayer” en el pasado y mire hacia el futuro con optimismo. La vida trae cambios. Cada época es diferente y se puede disfrutar de distintas maneras. Disfrute del “ahora” y no pierda el tiempo en comparaciones con “los viejos tiempos”.
  • Busque ayuda profesional de ser necesaria. Si a pesar de todos sus esfuerzos se siente continuamente triste o ansioso, si no puede conciliar el sueño y está irritable, si tiene dolores corporales y no puede enfrentarse a sus tareas cotidianas,  y si hace un tiempo que se siente así, consulte a su médico o a un profesional de la salud mental.

¡Muchas felicidades y poca tristeza!  Open-mouthed smile

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