miércoles, 29 de septiembre de 2010

VERANO

Es oficial: se acabó el verano. Y si alguien lo duda sólo basta con ver las ofertas de Halloween. En un país sin estaciones, salvo la de lluvia y la de más lluvia, el año se divide según los días de fiesta. Tenemos las temporadas de San Valentín (época de enamorados oficiales y extraoficiales) de Madres y de Padres, la Semana Santa, las Secretarias, las graduaciones, el “back to school”, el “tricotrit” que se avecina y, por supuesto el Día del Pavo, la Navidad, los Reyes y hasta las Octavitas.
Pero el verano es una época distinta. No sólo porque dura más, sino porque las vacaciones ofrecen una excelente oportunidad para poner a prueba la paciencia de los padres y el nivel de tolerancia de los niños y jóvenes ante el consabido “aburrimiento”. En estos días he recordado la primera tarea que nos esperaba en todos los grados el primer día de clases: escribir una composición sobre lo que hicimos durante el verano. El “What I did on my summer vacation” llegó a convertirse en una excelente oportunidad para que algunos compañeros escribieran aventuras increíbles productos de su imaginación. Otros, menos arriesgados, se limitaban a narrar sus hazañas cotidianas.
A mí siempre me pareció que las famosas composiciones eran un pretexto para que los maestros no dieran clases ese día, amén de que lo que yo hiciera o dejara de hacer no era asunto de ellos. Pero, buena estudiante al fin, terminaba narrando mis proezas veraniegas, no sin antes editar todo aquello que era asunto mío y de nadie más.
Como es de esperar, no tengo esos maravillosos relatos conmigo. Bueno, no los tengo en papel, pero los tengo en memoria. Con el tiempo ya no tuve que escribir esas composiciones, pero aun así parece que me quedó la costumbre de recordar esos meses de vacaciones. Y recuerdo veranos tristes, veranos maravillosos, veranos distintos, veranos iguales, veranos de viaje, veranos en casa con nenes en el campamento, veranos al fin.
Haciendo honor a esa costumbre tengo que decir que lo que hice este verano fue muy divertido, distinto y esperanzador. Y es que ahora el verano tiene un significado especial para mí porque es la época en que vienen mis nietos (y mi hija y mi yerno, por supuesto). No hay algo mejor que pasar un tiempo en familia, abuelos, nietos y hasta bisabuela... y con amigos que vienen a visitar y nos hacen recordar aquellos otros veranos que no volverán... y con los que hacemos planes para los veranos por venir.



PSICORRECETAclip_image001
· Cierre los ojos y trate de recordar los mejores veranos de su vida.
· Piense en cómo se sentía entonces.
· Haga planes para que el próximo verano pueda sentirse mejor todavía.


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