martes, 29 de junio de 2010

FURIA

Enojo, enfado, rabia, ira, cólera, coraje. Es lo mismo: un sentimiento, una emoción que, al igual que las demás emociones, es algo poderoso, normal y natural. Lo que a veces no resulta natural, ni comprensible, es lo que alguna gente hace cuando tiene coraje. De ahí la conexión entre el coraje y la violencia. Porque una cosa es estar “enfogonaó” y otra cosa es quitarle la vida a un ser humano, literal o simbólicamente.
Y la violencia que nos amenaza desde todos los flancos― familia, trabajo y gobierno―debe hacernos reflexionar sobre ese enojo que llamamos “coraje” y que, a diferencia del coraje sinónimo de valor, no implica valentía ni arrojo. Por el contrario, la violencia dirigida a los menos poderosos no es más que cobardía, mejor o peor disfrazada.
Muchas veces utilizamos el término disgusto para referirnos a lo que sentimos por una persona o ante una situación. Suena más bonito que decir que si me lo ponen delante le doy con lo primero que encuentre. Ese disgusto parece estar en muchas partes. Y como hay tanta gente “disgustada” es un buen momento para analizar eso que llamamos coraje y para ver de dónde surge esa hostilidad que nos rodea.
Todos hemos conocidos personas hostiles. Son gente que parecen estar en contra de todo y de todos, como si el mundo entero fuera su enemigo. La hostilidad se expresa de diferentes maneras:
· Cinismo ― que es la actitud de desconfianza en cuanto a la motivación y objetivos de los demás (“Sabrá Dios lo que se trae entre manos.”)
· Enojo (coraje, ira) que es la emoción que muchas veces surge de las expectativas de la persona cínica (“Me hierve la sangre cuando pienso en eso.”)
· Agresión ― es la conducta que exhiben muchas personas hostiles que se dejan llevar por sus emociones negativas (“La maté porque la quería...mía o de nadie.”)

¿Por qué sentimos coraje?
Existen diversas teorías, que van desde la bioquímica hasta la frustración. Por las razones que sean, generalmente nos enfadamos cuando ocurre una de las siguientes Ies:
· Injusticia―cuando hay “dos varas” para medir o cuando vemos que nos atropellan, o que atropellan a otros.
· Invasión―cuando sentimos que violan nuestra intimidad o nuestro espacio físico o mental
· Injuria―cuando nos han causado daño físico o psicológico
· Intención―cuando percibimos motivos ulteriores en las acciones de los demás


El ciclo del coraje
El coraje, como tantas cosas en la vida, tiende a seguir un patrón. Cuando tenemos coraje con alguien nos enfadamos con nosotros mismos, no nos gusta sentirnos así, y entonces sentimos más coraje contra ese alguien porque es el causante de que nos sintamos mal con nosotros mismos. No es complicado:
El hombre llega a la casa. La mujer no ha cocinado. El hombre se enfada y le recrimina. La mujer llora. El hombre se siente mal porque sabe que no debió enfadarse, porque la situación no es tan complicada y tiene solución. Pero por culpa de la mujer él se siente así, y ahora sí va a saber lo que es bueno... Se repite.


¿Qué hacemos con nuestro coraje?
Cada persona tiene su estilo, hay quienes se “tragan” sus sentimientos de enojo o disgusto. Quizás no quieran lastimar a otros, o tengan miedo de las consecuencias si dicen lo que sienten. Esto puede resultar por un tiempo, pero a la larga los “tragones” van a experimentar síntomas como alta presión arterial, accidentes y altos niveles de estrés crónico.
Los “escaladores” son los que van cogiendo impulso, su coraje cada vez es mayor y explotan en un momento determinado. Puede que esto les sirva de catarsis, pero los resultados duran poco, puede haber daños físicos y hasta ramificaciones legales.
Los que “manejan” su coraje han aprendido a entender sus emociones. Saben exactamente qué es lo que les saca de tiempo y han convertido su ira en algo positivo.

Cuando se habla de anger management en realidad se habla de ver ese coraje como algo natural y de estudiar cómo podemos utilizarlo a nuestro favor. Lo que hay que proponerse es:
· desarrollar destrezas para una comunicación efectiva
· fortalecer las relaciones interpersonales
· mejorar la salud física y mental
· aumentar el nivel de estima propia

El coraje puede ser destructivo. El coraje destructivo drena a quien lo siente, bloquea la comunicación, es un freno para los demás y puede precipitar acciones demoledoras.

El coraje también puede ser constructivo. Puede ser el paso inicial para:
· comunicar los sentimientos que nos causan dolor o enfado
· cambiar la situación que produce esos sentimientos
· evitar que recurra esa situación
· mejorar las relaciones y la comunicación

Los niños y el coraje

Los nenes también sienten coraje. También pueden percibir las injusticias, las invasiones y todas las Is que enfadan a sus mayores. ¿Por qué pedirle a un niño que comparta sus juguetes si tú no le prestas tu carro a nadie? ¿Por qué decirle que los hombres no lloran si todas las noches ve a los “machos” de las novelas llorando a lágrima viva por el amor de una mujer? ¿Y qué les decimos cuando se enfrentan a un bully?
Es importante validar los sentimientos de nuestros hijos. Es normal, natural saludable y humano sentir distintas emociones. Es importante que sepan reconocer la alegría, la tristeza, el dolor, el miedo...y el coraje. Y también es importante que les enseñemos qué hacer ante esos sentimientos y cómo manejarlos. Hay que lograr que sean capaces de tolerar la frustración. Sólo así tendremos nuevas generaciones de gente menos violenta, menos machista. Y con menos gente esperando que alguien se atreva a darle un puñetazo a ese político que se lo merece.



PSICORRECETA
Si te has propuesto manejar tu coraje, recuerda que:
1. La mayoría de las cosas de este mundo están fuera de tu control.
2. Tú eres el que decide si te vas a enfadar por lo que sucede, y si tu enfado vale la pena.
3. Nadie puede enfadarte, sólo tú.
girl_baking_cookies_lw4. La vida no es justa. No pierdas tiempo lamentándote.
5. A nadie le gusta la gente que tiene coraje. Nadie ayuda a los enfogonados.
6. Hay que relajarse y tomar las cosas con calma. RÍETE MUCHO Y A MENUDO.


1 comentario:

Mamá y Papá dijo...

Oye pero que bien! a todos nos pasa, así que estos consejitos nunca están de más ... =)