De primera intención pensé escribir un poco sobre la “gente insoportable que me cae mal”, pero lo pensé mejor: el que alguien no goce de mis simpatías, por las razones que sean, no lo convierte necesariamente en una persona tóxica.
El concepto de toxicidad aplicado a las personas se puso de moda hace un tiempo, a raíz de la publicación del libro Toxic People de la Dra. Lillian Glass, para quien una persona tóxica es aquélla que hace que otra persona se sienta desalentada, furiosa, agobiada, agotada, drenada, disminuida o confundida. Si a eso le añadimos la definición de la RAE de que algo tóxico es algo relativo a un veneno o toxina, podemos concluir que, efectivamente, hay gente venenosa.
Esta gente venenosa necesita de otros que “consuman” su veneno y, al igual que la madrastra de Blanca Nieves, se las arreglan para buscar la manzana adecuada para sus propósitos. De ahí las llamadas “relaciones tóxicas” cuyo ejemplo clásico es la mal llamada “violencia doméstica”. Y digo mal llamada porque creo que violencia es violencia, no importa el escenario en que ocurra, y el llamarla “doméstica” como que le resta fuerza... en realidad no es doméstica, es salvaje.
Regresamos a los tóxicos. La Internet está llena de clasificaciones, categorías y descripciones de esta gente y sus tácticas...las librerías cuentan con secciones dedicadas a cómo relacionarnos con ellos. Parecería que estamos rodeados de personas cuyo propósito es amargarnos la vida. ¿Quiénes son?
Las personas tóxicas sufren de una autoestima baja y tratan de proyectar en otros su falta de seguridad para disimular sus propias limitaciones. En muchos casos sus conductas son consecuencia de algún desajuste emocional. Algunos de estos individuos con personalidades disfuncionales son los siguientes:
- Los sabelotodo ― No importa el tema, ellos saben más que nadie sobre el asunto; los demás están equivocados y les gusta hacérselos saber. A veces dicen disparates, pero con tanta autoridad y seguridad que cualquiera se los cree.
Su veneno consiste en que la otra persona se cohíbe de decir lo que piensa, siente, o sabe, para no afectar la relación.
- Los críticos ― Están convencidos de que poseen un derecho divino a criticar “constructivamente” a los demás, aunque en realidad les hagan daño. Alegan que se llevan bien con todo el mundo, pero carecen de sensibilidad. Tienden a ser irrespetuosos y a hacer comentarios groseros o inaceptables. Los chismosos son parte de este grupo.
Su veneno estriba en la inseguridad que crean en los demás al ser “tan feos como tan francos”, a la vez que hieren la sensibilidad de los que, forzosamente, tienen que oír sus opiniones.
- Los vampiros ― Cuando consiguen una víctima es difícil deshacerse de ellos. Necesitan ayuda y apoyo, pero no tienen tiempo para los demás. Para ellos una relación se basa en recibir sin ofrecer nada a cambio. Son personas narcisistas que creen que el mundo gira a su alrededor y drenan las energías de los que caen en sus garras.
Son tóxicos porque abusan del tiempo y la buena intención de los demás quienes se sienten culpables cuando ya no los soportan.
- Los aguafiestas ― Se mantienen en un falso estado de “realidad” que les impide escuchar, y menos compartir, las ideas nuevas o los sueños que puedan tener otros. Como son tan negativos, son especialistas en desanimar a los demás que, en muchos casos, se vuelven igualmente pesimistas.
El efecto venenoso es que hacen que los otros duden de sus capacidades para lograr sus metas. Cuando los aguafiestas son los padres, los hijos temen compartir con ellos sus planes para el futuro o, peor aún, pueden desanimarse y darse por vencidos.
- Los insatisfechos― Por más que otros traten, nunca están conformes y culpan a los demás por su falta de logros. Su felicidad depende de lo que hagan los demás, ya que ellos no son responsables.
Son muy venenosos, ya que los demás emplearán tiempo, energía y esfuerzo para complacerlos, a veces ignorando sus propias necesidades. Desgraciadamente, estos sacrificios son inútiles porque, para los insatisfechos, cuando no es una cosa, es otra.En resumen las personas tóxicas, las venenosas, tienden a ser manipuladoras porque controlan a los demás (aunque éstos no se den cuenta) para lograr sus propósitos; son narcisistas porque creen que el mundo gira a su alrededor y sus ideas son las mejores y son hipócritas, aunque sean incapaces de reconocerlo, porque no son sinceras en sus relaciones con los demás. Y, además, al ser tan negativas son una fuente de estrés para los que les rodean. Lo peor del caso es que no están conscientes del veneno que destilan ni del daño que causan.
Pensándolo bien, debí haber dejado el título original. Después de todo, acabo de describir a toda esa gente insoportable que me cae mal.
PSICORRECETA
1. Determina si conoces, o has conocido, gente venenosa.
2. Pregúntate cómo te hacen, o te hicieron, sentir.
3. Si esas personas están en tu ambiente de trabajo, ignóralas, no dejes que te manipulen ni les des importancia.
4. Si se trata de alguien importante para ti, trata de comunicarle cómo te sientes. Si te ignora y dice que todo es culpa tuya, decide si quieres continuar en esa relación.
5. Cuando sientas que el veneno te está haciendo efecto, repite:
· No permitiré que me lastimen
· Yo controlo mi vida y mis decisiones
· Yo soy una persona fuerte
6. Recuerda que rodearte de personas felices y con estabilidad emocional puede ser un antídoto para el veneno. No permitas que el veneno destruya tu sentido del humor.
2 comentarios:
hoy parece que estábamos conectadas.. porque esta mañana leí y compartí con mis contactos de Fb un tema muy similar a los que acabo de leer ,pero obvio tu le das el enfoque psicológico como corresponde... por eso eres la mejor!! te quiero mucho amiga.
Gracias...veneno es veneno, pero no en tus recetas, que son las mejores.
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