lunes, 24 de mayo de 2010

ANIVERSARIO

 No tenía intenciones de escribir hoy sobre este tema, pero en vista de los buenos deseos de familiares y amigos, voy a compartir algo de lo que he aprendido durante 41 años de matrimonio.

Hay infinidad de reflexiones, pensamientos, slideshows y consejos sobre cómo ser feliz en una relación de pareja. Algunos son profundos, otros cómicos, y la mayoría terriblemente cursis e irreales. Todos parecen tener la receta perfecta:
· Ser amigos por sobre todas las cosasclip_image002
· Mantener la llama del romance ardiendo pase lo que pase
· Comprender, perdonar, olvidar
· Amar incondicionalmente, dar sin esperar nada a cambio
· No irse a dormir disgustados el uno con el otro

Y a todos les digo: sí, Pepe.

· Los amigos son para irse de viernes social y quejarse de las esposas. Las amigas son para irnos de compras y no decirles a los maridos cuánto gastamos.
· La llama del romance en la mayoría de los casos es como la de las velitas de truco de los cumpleaños: se prende, se apaga y vuelve a prenderse cuando uno menos se imagina. La vela se va apagar porque no es antorcha olímpica. Es asunto de buscar cualquier motivo para celebrar y volver a encenderla.
· Hay que comprender, es cierto, pero siempre habrá cosas incomprensibles. Y si nos rompemos la cabeza tratando de entender los motivos del otro podemos terminar locos (o divorciados). Es mejor achacar lo incomprensible a una demencia temporal (o a una idiotez permanente, según sea el caso). El perdón es importante...nos libera y le quita poder al que nos ofendió. El olvido....si olvidamos el pasado podemos meter la pata de nuevo, y como los recuerdos, buenos y malos, aparecen sin pedir permiso, es cuestión de no darles demasiada importancia.
· Eso de amar sin condiciones...esa es buena. A los hijos, a los nietos...pero en el día a día de un matrimonio, no es lógico esperar que una parte dé mientras el otro recibe sin dar nada a cambio. Los albergues para mujeres maltratadas están llenos de mujeres que amaron incondicionalmente.
· La verdad es que no es agradable ir a dormir con una dosis de “jarabe de trompa”. Y más aún cuando nos vamos poniendo viejos y no sabemos si vamos a despertar al otro día.

En resumen, creo que las parejas “felices”que llegan a esta etapa comparten unas características básicas:

· Tienen los mismos valores fundamentales.
· Respetan las diferencias y agradecen y admiran lo que hace el otro.
· Reconocen que cada etapa del matrimonio es única: de recién casados a abuelos y disfrutan y comparten cada una de ellas sin querer volver a una etapa anterior.
· Son buenos compañeros. Aunque haya discusiones, saben que están en el mismo bote y comparten alegrías y tristezas.
· Pueden expresar lo que sienten sin temor a ser criticados o humillados.clip_image004
· Disfrutan y se sienten orgullosos de los logros de sus hijos y nietos.
· Son leales. Pase lo que pase, su pareja es lo más importante.
· Cuando lo piensan bien, llegan a la conclusión de que, a pesar de todo, no van a encontrar una pareja mejor que la que tienen.
· Cantan y bailan sin motivo aparente.
· Y, por sobre todas las cosas, no pierden su sentido del humor. Cuando uno es feliz, hasta los achaques y las arrugas son motivo de risa.


















MULETILLAS, ¿entiende?

Hace un tiempo asistí a un taller sobre un tema muy interesante. El profesor es un experto en su área y la presentación en PowerPoint estaba de lo más chévere. Pero al cabo de un rato dejé de concentrarme en el tema para contar las veces que el conferenciante preguntaba “¿verdad?” Varias veces estuve a punto de decirle “No me pregunte a mí; usted sabrá si lo que dice es cierto”.

Todos tenemos palabras o frases que nos gustan y que usamos a menudo. A veces oímos a alguien usarlas y las adoptamos como nuestras. En estos días parece que todos preguntan “¿sabes qué?” antes de continuar con sus planteamientos. Y para otros se han vuelto indispensables el obviamente, de alguna manera y nada que ver.

Pero, a menos que se usen innecesariamente y no para dar énfasis a lo que se dice, estas frases de por sí no son muletillas. Se convierten en  muletillas cuando son palabras o frases que se repiten mucho por hábito. Las muletillas son expresiones innecesarias, comodines, palabras abstractas que no aportan mucho significado. Son palabras que sirven para todo, pero que empobrecen la expresión hablada. Las muletillas no están dirigidas al oyente, no tienen contenido informativo directo; el oyente sólo percibe que el interlocutor no tiene claro lo que quiere decir y que necesita “apoyarse” en frases o palabras sin sentido para poder continuar hablando. Son pequeñas muletas de las que dependen las personas que tienen que rellenar lo que dicen. Y que a veces desesperan a quienes las escuchan.

Si a esta costumbre o hábito le añadimos la tendencia a hablar en metáforas o con frases hechas, y en tercera persona, va a llegar el momento en que para pedir un vaso de agua voy a decir algo así como:

“Este que... esta servidora no advino en conocimiento de que el preciado líquido escaseaba, ¿verdad?, por lo que obviamente, y al final del día, esta servidora solicita respetuosamente, dado su compromiso con su temperatura corporal , que, obviamente, siempre y cuando sea posible, ¿verdad? de alguna manera se le proporcione el preciado líquido para contribuir con esa noble causa, ¿verdad?. De alguna manera, y al final del día, obviamente podremos concluir que su contribución no implica, de manera alguna, que usted esté a favor ni en contra, sino todo lo contrario, ¿entiende? Este que... pero de rechazar la solicitud, ¿verdad? se le informa que, de alguna manera, esta servidora podrá proceder a neutralizarlo.”
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PSICORRECETA:
· Observa y escucha a los reporteros de radio y TV, a los analistas y a los “analistos”, y trata de identificar las muletillas que utilizan.
· Piensa en las frases que usas a menudo, casi automáticamente. ¿Tienen alguna función o son muletillas cuando no se te ocurre otra cosa que decir?
· Decide si quieres seguir utilizándolas o si quieres hacer un esfuerzo para mejorar tu proyección ante los demás.



miércoles, 19 de mayo de 2010

ZAPATERO A TUS ZAPATOS

 

La idea de que uno no debe meterse en lo que no sabe implica también que cada quien sabe de lo suyo. Y cuando le decimos al zapatero que no fastidie se sobrentiende que el tipo sabe de hormas, de suelas y de tapitas en los tacones.

Por eso es que me parece inconcebible que haya profesionales, algunos de ellos con acceso a los distintos medios de comunicación, que digan tantos disparates, sobre todo cuando se trata de términos que son ellos, precisamente, los llamados a conocer.

En menos de un mes he oído a algunos médicos decir, en varios programas de radio:

carie en vez de caries

celebro en vez de cerebro

colonoscopía en vez de colonoscopia

diabetis en vez de diabetes

endoscopía en vez de endoscopia

clip_image001erectil en vez de eréctil

hipoglicemia en vez de hipoglucemia

intérvalo en vez de intervalo

milígramos en vez de miligramos

sinositis en vez de sinusitis

 

Y ni hablar de los economistas que proponen alianzas para que haya sinergía. Es verdad que suena como algo energético, pero lo correcto es sinergia. Y hablan de financear y negocear en lugar de financiar y negociar. Porque estamos en una coyontura difícil y no en una coyuntura.

Es verdad que algunos profesionales han estudiado en otros idiomas y no han tenido la oportunidad de escuchar los términos en español. Quizás eso explica por qué algunos psicólogos nos recomiendan que seamos lenientes y resilientes cuando en nuestro idioma no podemos serlo (al menos por ahora).

Y hay un conocido agrónomo que habla de rocear las plantas. Me imagino que querrá decir rociar. Rocear, igual que llover, es un verbo intransitivo e impersonal. Si no puedo llover, tampoco puedo rocear. Puedo rociar las orquídeas, pero no las orquídias.

Y eso mismo voy a hacer ahora.

PSICORRECETA

De vez en cuando todo vamos a decir, o a escribir, un disparate. Los errores son los que nos enseñan. Nadie es perfecto.

· Si por alguna razón vas a dirigirte a otros sobre un tema en particular, asegúrate de que los términos que vas a usar son los correctos.

· Antes de repetir lo que ha dicho otro, verifica si lo que ha dicho es correcto.

· Diviértete y ríete cuando leas y oigas los disparates de los “expertos”.

 

 

sábado, 8 de mayo de 2010

MADRES


Este poema es uno de mis preferidos porque nos recuerda cómo nuestras acciones influyen en los demás y cómo las pequeñas cosas que las madres hacen “porque sí” tienen un valor incalculable en la formación de sus hijos.
Existen muchas versiones y traducciones y generalmente aparece como de autor desconocido. En realidad su autora es Mary Rita Schilke Korzan y el original When you thought I wasn’t looking se lo dedicó a su madre, Blanche Montgomery Schilke. Para más información: http://www.inspirationalnursing.com/inspiration/when.you.thought.I.wasnt.looking.htm. La siguiente es una adaptación libre. Espero que la disfruten en este Día de las Madres.




Cuando creías que no te veía

Cuando creías que no te veía
te vi poner mi primer dibujo en la puerta de la nevera
y quise hacer otro.

Cuando creías que no te veía
te vi alimentar a un gato callejero
y aprendí que es bueno cuidar de los animales.

Cuando creías que no te veía
te vi hacer mi postre favorito y
aprendí que las cosas pequeñas eran cosas especiales.

Cuando creías que no te veía
te escuché decir una oración
y sentí que existe un Dios al que siempre le podré hablar.

Cuando creías que no te veía
te sentí darme un beso de buenas noches
y me sentí amada.

Cuando creías que no te veía
vi lágrimas en tus ojos
y aprendí que algunas veces las cosas duelen, pero que está bien llorar.
Cuando creías que no te veía
tú sonreíste
y pensé que yo también quería lucir así de linda.

Cuando creías que no te veía
te vi dar de tu tiempo y dinero para ayudar a gente que no tenía nada
y aprendí que los que tienen deben ayudar a los que no tienen.

Cuando creías que no te veía
te vi cuidar de la casa y de nosotros
y aprendí que debemos cuidar de lo que nos ha sido dado.

Cuando creías que no te veía
te vi...
y quería darte las gracias
por todas las cosas que hiciste
cuando creías que no te veía.

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viernes, 7 de mayo de 2010

PIEDRAS Y CATEDRALES

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Cuenta la historia que un viajero llegó un día a una linda ciudad y vio a tres hombres que trabajaban en una cantera.clip_image003
El primer hombre golpeaba fuertemente una roca, con rostro duro, sudado. El viajero le preguntó: “¿Cuál es su trabajo?” y él contestó con pesadumbre: “¿No lo ve? Me estoy ganando la vida.”
El segundo hombre también estaba sudando y su rostro reflejaba disgusto mientras golpeaba las rocas. “Y su trabajo, ¿cuál es?” le preguntó el viajero. El segundo hombre contestó: “Yo estoy picando piedras.”
El viajero se fijó entonces en el tercer obrero. Estaba igual de sudado que los otros dos, y golpeaba piedras igualmente duras, pero su rostro reflejaba alegría. “Y tú, ¿en qué trabajas?” preguntó con curiosidad el viajero.
“Yo, señor, estoy construyendo una catedral.”


PSICORRECETA
Ante las situaciones difíciles, no faltan los consejos y recomendaciones sobre cómo enfrentarlas. Esta corta lectura nos recuerda que:
  • Una misma situación puede interpretarse de maneras distintas, según la percepción individual de quienes la atraviesan.
  • Cada persona asigna un valor a lo que hace, lo que equivale a asignarle un valor a su vida.
  • Por muy insignificantes y tediosas que parezcan las tareas que hacemos, no hay que perder de vista que son las que nos permiten llegar a las metas que hemos establecido.


miércoles, 5 de mayo de 2010

GENTE VENENOSA

Todos conocemos gente así. Vienen en todas formas, tamaños, colores y edades, pero comparten una característica común: nos hacen sentir mal cuando estamos con ellos y nos alegramos cuando se van.

De primera intención pensé escribir un poco sobre la “gente insoportable que me cae mal”, pero lo pensé mejor: el que alguien no goce de mis simpatías, por las razones que sean, no lo convierte necesariamente en una persona tóxica.

El concepto de toxicidad aplicado a las personas se puso de moda hace un tiempo, a raíz de la publicación del libro Toxic People de la Dra. Lillian Glass, para quien una persona tóxica es aquélla que hace que otra persona se sienta desalentada, furiosa, agobiada, agotada, drenada, disminuida o confundida. Si a eso le añadimos la definición de la RAE de que algo tóxico es algo relativo a un veneno o toxina, podemos concluir que, efectivamente, hay gente venenosa.

Esta gente venenosa necesita de otros que “consuman” su veneno y, al igual que la madrastra de Blanca Nieves, se las arreglan para buscar la manzana adecuada para sus propósitos. De ahí las llamadas “relaciones tóxicas” cuyo ejemplo clásico es la mal llamada “violencia doméstica”. Y digo mal llamada porque creo que violencia es violencia, no importa el escenario en que ocurra, y el llamarla “doméstica” como que le resta fuerza... en realidad no es doméstica, es salvaje.

Regresamos a los tóxicos. La Internet está llena de clasificaciones, categorías y descripciones de esta gente y sus tácticas...las librerías cuentan con secciones dedicadas a cómo relacionarnos con ellos. Parecería que estamos rodeados de personas cuyo propósito es amargarnos la vida. ¿Quiénes son?

Las personas tóxicas sufren de una autoestima baja y tratan de proyectar en otros su falta de seguridad para disimular sus propias limitaciones. En muchos casos sus conductas son consecuencia de algún desajuste emocional. Algunos de estos individuos con personalidades disfuncionales son los siguientes:
  •  Los sabelotodo ― No importa el tema, ellos saben más que nadie sobre el asunto; los demás están equivocados y les gusta hacérselos saber. A veces dicen disparates, pero con tanta autoridad y seguridad que cualquiera se los cree.
Su veneno consiste en que la otra persona se cohíbe de decir lo que piensa, siente, o sabe, para no afectar la relación.
  •  Los críticos Están convencidos de que poseen un derecho divino a criticar “constructivamente” a los demás, aunque en realidad les hagan daño. Alegan que se llevan bien con todo el mundo, pero carecen de sensibilidad. Tienden a ser irrespetuosos y a hacer comentarios groseros o inaceptables. Los chismosos son parte de este grupo.
Su veneno estriba en la inseguridad que crean en los demás al ser “tan feos como tan francos”, a la vez que hieren la sensibilidad de los que, forzosamente, tienen que oír sus opiniones.
  • Los vampiros ― Cuando consiguen una víctima es difícil deshacerse de ellos. Necesitan ayuda y apoyo, pero no tienen tiempo para los demás. Para ellos una relación se basa en recibir sin ofrecer nada a cambio. Son personas narcisistas que creen que el mundo gira a su alrededor y drenan las energías de los que caen en sus garras.
Son tóxicos porque abusan del tiempo y la buena intención de los demás quienes se sienten culpables cuando ya no los soportan.
  •  Los aguafiestas ― Se mantienen en un falso estado de “realidad” que les impide escuchar, y menos compartir, las ideas nuevas o los sueños que puedan tener otros. Como son tan negativos, son especialistas en desanimar a los demás que, en muchos casos, se vuelven igualmente pesimistas.
El efecto venenoso es que hacen que los otros duden de sus capacidades para lograr sus metas. Cuando los aguafiestas son los padres, los hijos temen compartir con ellos sus planes para el futuro o, peor aún, pueden desanimarse y darse por vencidos.
  •  Los insatisfechos Por más que otros traten, nunca están conformes y culpan a los demás por su falta de logros. Su felicidad depende de lo que hagan los demás, ya que ellos no son responsables.
Son muy venenosos, ya que los demás emplearán tiempo, energía y esfuerzo para complacerlos, a veces ignorando sus propias necesidades. Desgraciadamente, estos sacrificios son inútiles porque, para los insatisfechos, cuando no es una cosa, es otra.
En resumen las personas tóxicas, las venenosas, tienden a ser manipuladoras porque controlan a los demás (aunque éstos no se den cuenta) para lograr sus propósitos; son narcisistas porque creen que el mundo gira a su alrededor y sus ideas son las mejores y son hipócritas, aunque sean incapaces de reconocerlo, porque no son sinceras en sus relaciones con los demás. Y, además, al ser tan negativas son una fuente de estrés para los que les rodean. Lo peor del caso es que no están conscientes del veneno que destilan ni del daño que causan.

Pensándolo bien, debí haber dejado el título original. Después de todo, acabo de describir a toda esa gente insoportable que me cae mal.


PSICORRECETA

1. Determina si conoces, o has conocido, gente venenosa.
2. Pregúntate cómo te hacen, o te hicieron, sentir.
3. Si esas personas están en tu ambiente de trabajo, ignóralas, no dejes que te manipulen ni les des importancia.
4. Si se trata de alguien importante para ti, trata de comunicarle cómo te sientes. Si te ignora y dice que todo es culpa tuya, decide si quieres continuar en esa relación.
5. Cuando sientas que el veneno te está haciendo efecto, repite:clip_image002
· No permitiré que me lastimen
· Yo controlo mi vida y mis decisiones
· Yo soy una persona fuerte
6. Recuerda que rodearte de personas felices y con estabilidad emocional puede ser un antídoto para el veneno. No permitas que el veneno destruya tu sentido del humor.