miércoles, 24 de marzo de 2010

El Congrí de Annabel

 

Para mi madre, que era santiaguera, el congrí verdadero era el que se hacía con frijoles clip_image002colorados. Cuando se usaban frijoles negros, el plato se conocía como moros y cristianos.

Aquí en Puerto Rico, cuando se habla de congrí, o de arroz congrí, como le llaman algunos, se sobrentiende que el ingrediente principal son las “habichuelas” negras.

Por muchos años ensayé con decenas de recetas de congrí. La mayoría de ellas incluían jamón, cerdo u otro tipo de carne. Otras indicaban que debía usarse orégano, o pasta de tomate, o pimentón. Y todas, sin excepción, mencionaban el sempiterno sofrito con cebolla y pimiento verde. Y a veces el congrí me quedaba “blancuzco”, queja principal de los que cocinan el congrí por primera vez y que, claro está, se debe a la proporción entre los frijoles y el arroz.

La receta que sigue es la que he venido haciendo durante más de 30 años (¡horror!) y la aprendí en Caracas, gracias a una amiga de la familia. La receta original llevaba tocineta (bacon) como adorno, pero por aquello del colesterol hace tiempo que la eliminé.

Si se fijan, lo que diferencia a esta receta de las demás es que en vez de hacerse un sofrito para incorporarlo al cocinar, las cebollas y los pimientos (ajíes) verdes se sofríen aparte y se le añaden al arroz ya cocinado. Algunas personas me han dicho que eso es trabajar de más, pero a la larga me piden la receta.

He tratado de que las instrucciones sean claras, no sólo para que puedan hacer un buen congrí, sino porque una vez le expliqué a mi hija cómo hacerlo y se me olvidó decirle que había que ablandar los frijoles. Siguió mis instrucciones al pie de la letra y el resultado fue un “arroz con balines” que tuvo que sustituir por unas papas majadas .

Es por eso que las verdaderas recetas de cocina se las dejo a mi amiga Jeannette Quiñones de Sazón Boricua. Pero la del “congrí de Annabel” es ésta:

Ingredientes:

  • Un paquete de 1 lb. de frijoles negros
  • 3 tazas de arroz de grano largo (preferiblemente Uncle Ben's)
  • 4 hojas de laurel
  • 4 dientes de ajo
  • 1 ½ cucharaditas de comino en polvo
  • Sal a gusto (aprox. 1 cucharada)
  • 1 ½ tazas de aceite de oliva
  • 2 cebollas bien grandes o 3 medianas cortadas en rodajas
  • 2 pimientos verdes (green peppers) cortados en rodajas
  • 1 pimiento amarillo cortado en rodajas
  • 1 pimiento anaranjado cortado en rodajas
  • 1 lata mediana o grande de pimientos morrones

Procedimiento:

· Enjuagar los frijoles y ponerlos a hervir en 5 tazas de agua durante 30 minutos.

· Apagar la hornilla y revisar la cantidad de líquido para que sea aproximadamente 5 tazas (además del agua que habrán absorbido los frijoles).

· Añadir el ajo, las hojas de laurel y 1 cucharadita de comino en polvo

· Cocinar a fuego lento hasta que los frijoles estén blandos (aprox. 1 hora).

· Añadir la sal

· En un caldero grande, echar ½ taza de aceite de oliva y las 3 tazas de arroz para sofreírlo un poquito (esto evitará que el arroz se pegue). En seguida, añadir los frijoles (ya blandos) con el líquido (aprox. 5 tazas). Si no hay suficiente líquido, añadir más agua. Hay que calcular dos tazas de líquido por cada taza de arroz. En este caso serían 6 tazas de líquido, pero como los frijoles absorben bastante, son de 4 ½ a 5 tazas.

· Cocinar a fuego mediano/lento, tapado, hasta que el arroz se ablande y haya absorbido todo el líquido (aproximadamente 20 minutos). Si hace falta, se puede añadir un poquito más de agua (como media taza). Si el arroz está blando y tiene mucho líquido, se destapa el caldero para que se evapore el líquido sobrante

· En una sartén grande, aparte, en una taza de aceite de oliva, se sofríen los pimientos y cebollas en rodajas para que queden amortiguados, no tostados, y se les añade (si se quiere) el comino restante.

· Se añaden las cebollas y los pimientos al caldero y se mezclan con el congrí ya cocinado.

· Se adorna con los pimientos morrones de lata (el líquido de los pimientos se usa también, por encimita).

Nota: En vez de frijoles secos pueden utilizarse frijoles negros de lata, a base de 3 latas por cada taza de arroz . Añadir agua para que sean siempre 2 de agua por 1 de arroz (y recordar que los frijoles absorben líquido).

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martes, 23 de marzo de 2010

FRASES DE MODA

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Quizás por imitar a sus líderes, o porque no se les ocurre otra cosa, la gente empieza a repetir unas frases que llegan a perder su sentido original. Es casi imposible encontrar a un político que no utilice el “¿y sabes qué?”. Pues no, no sé. Explíquemelo usted, señor importante. Dígame por qué utiliza una voz engolada y un tono prosopopéyico para decir disparates como que “hubieron dos muertos”, “habían muchas personas” y “estábanos estudiando una medida”.

Como un servicio público, PSICORRECETAS presenta unos ejemplos de disparates comunes y sus equivalentes correctos. Porque habiendo dicho esto, ¿saben qué? al final del día, obviamente, en gran medida somos lo que decimos.

 

NO DIGA

DIGA

agolpear

golpear

aplicación / aplicar

solicitud / solicitar

de acuerdo a

de acuerdo con

destornudar

estornudar

en relación a

en relación con o con relación a

entrar para adentro

entrar

financea

financia

hacen dos años atrás

hace dos años o dos años atrás

hubieron heridos

hubo heridos

íbanos, estábanos

íbamos, estábamos

intérvalo

intervalo

la calor

el calor

la semana antipasada / atrasada

la semana antepasada

le dije a ellos

les dije a ellos

mas sin embargo

mas o sin embargo o pero

media loca

medio loca

la primer vez

la primera vez

querramos

queramos

salir para afuera

salir

se los dije a ellos

se lo dije a ellos

subir para arriba

subir

traímos, traíste

trajimos, trajiste

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lunes, 22 de marzo de 2010

SENSIBILIDAD

 

“¡Bueno que le pase!”

“Eso es un asunto de drogas.”

“¿Quién la manda a estar en la calle a esa hora?”

“Eso me huele a cuernos.”

“A mí me contó alguien que lo conoce bien...”

“La Comay dijo ayer que...”

“Todos son iguales; no se puede creer en nadie.”

“¡Que los boten a todos!”

“¡Que se maten entre ellos!”

Estos comentarios insensibles son sólo una muestra de los que oímos todos los días. Porque todos los días hay masacres, asesinatos, suicidios, despidos, chismes, ataques políticos... o matan a una mujer por aquello de “mía o de nadie”.

Y como los “visuales” de los noticiarios incluyen tomas de los zapatos del muerto, de la muñeca de la niña asesinada y de la periodista que le pregunta a la viuda cómo se siente ante la muerte de su marido... porque mientras más llanto, más rating. Y más insensibilidad.

La sensibilidad, o la falta de ella, es un tema recurrente en el mundo de hoy, y en Puerto Rico, ni se diga. Y con razón. Si nos dejamos llevar por la definición de sensibilidad como la facultad de sentir, propia de los seres animados; la propensión natural del ser humano a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura, no nos queda más remedio que concluir que, en efecto, nos estamos volviendo más insensibles cada día.

Hay una especie de conexión entre la insensibilidad, la morbosidad y la falta de empatía. La empatía, la capacidad de ponernos en lugar del otro, es un componente esencial de la inteligencia emocional, de la que hablaremos en otra ocasión en psicoproblemas.

PSICORRECETA:

1. La próxima vez que tengas ganas de emitir un comentario piensa primero:

  • ¿Te gustaría que hablaran así de ti?
  • ¿Tienes los ingredientes necesarios para corroborar lo que dices?
  • ¿Están tus hijos ahí para oír tu opinión? (Recuerda que el ejemplo es el mejor maestro)

2. Mezcla bien las circunstancias y decide si hablas o callas. A pesar de tus buenas intenciones, un comentario insensible puede proyectarte como “un bruto emocional”.

3. Una vez estés seguro de que lo que dices es cierto, cuando estés convencida de que tienes razón, de que no te estás dejando llevar por chismes malintencionados ni por politiquería barata... ¡LUCHA POR LO QUE CREES Y DEMUESTRA QUE ERES UNA PERSONA SENSIBLE!

viernes, 12 de marzo de 2010

MENTIRA

Como a la mayoría de la gente, no me gusta que me digan mentiras ―y digo a la mayoría porque a Olga Guillot y a otras las hacía felices (¿Se acuerdan de “Miénteme”? ). Pero tengo que reconocer que me fascinan los mentirosos. No por su carácter, que conste, sino por su capacidad de mirar a los ojos y jurar por su madre y su abuela sin que les quede nada por dentro. Y a veces con un Biblia bajo el brazo.
Dicen los que han estudiado este asunto que las mentiras son tan viejas como la humanidad y hasta las han clasificado, principalmente a base de la intención del que miente. Independientemente de la motivación individual del embustero, todas las mentiras responden a un propósito fundamental: evitar las consecuencias. El nene que le dice a la madre “yo no fui” cuando es evidente que sí fue él está evitando el regaño o el castigo. El marido infiel que niega su “aventura” sabe lo que le espera para el resto de su vida si acepta su culpa. El político que niega sus transacciones y componendas nebulosas lo hace pensando en los resultados de las elecciones si se descubre que, en efecto, es un pillo.
Hay algunos, los mitómanos, que son mentirosos compulsivos. Mienten por mentir. Es como si se les hubiese olvidado que hay algo llamado verdad que a la larga va a salir a flote. Son tan embusteros que llegan a creerse sus propios embustes. La mentira pasa a formar parte de su carácter. Lo malo es que para ser un mitómano exitoso hay que tener buena memoria para recordar los “mochos” previos y generalmente ese no es el caso.
No me molestan mucho las mentiras ocasionales. Si he invitado a alguien a casa y me deja plantada con la excusa de que le dolía la cabeza o la muy puertorriqueña “me llegó visita” no hago mucho caso (ellos se lo pierden). Si me dicen que estoy más flaca (aunque sé que no he rebajado una onza) doy las gracias y meto la barriga. No me siento ofendida, al contrario, vuelvo a proponerme bajar de peso.
Pero que no me falten al respeto con mentiras que ofenden mi capacidad de razonar. La deshonestidad intelectual de algunos que aceptan unos hechos y aun así los obvian y siguen adelante con sus propósitos me da asco. Es como reconocer que un producto es malo, que tiene consecuencias nocivas para la salud, pero recomendarlo porque se tienen acciones en la compañía que lo fabrica.
Judith Sheindlin, la célebre Judge Judy de la televisión es la autora de un libro cuyo título es algo así como “No me orines la pierna y digas que está lloviendo”. No es muy elegante, pero sí muy gráfico. Los mentirosos pueden continuar mintiendo, ése es su derecho; pero eso no obliga a los demás a creer sus mentiras.
Y como de mentiras se trata, hay una que creo que abunda en el Puerto Rico de hoy: la prevaricación, que según la Real Academia es un delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario. Creo que a estos prevaricadoras les encantaría que el pueblo fuera incapaz de reconocer sus injusticias o que, de aceptar que son unos embusteros, todos cantaran como la Guillot: “Miénteme más, que me hace tu maldad feliz”.

miércoles, 10 de marzo de 2010

HISTORIA

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Nunca me gustó mucho la Historia como asignatura. Recuerdo la Historia Antigua y Medieval y luego la Historia Moderna y Contemporánea con sus nombres, fechas y eventos que había que memorizar. Quizás no me eran “pertinentes”, como dicen ahora para justificar las fallas de un sistema educativo en el que la mitad de los estudiantes se dan de baja para dedicarse a actividades más lucrativas.

Pero no podía escaparme de la verdadera Historia, porque en mi casa la Historia se vivía a diario. En mi casa siempre había un libro de Historia (o de Geografía) en proceso. O se estaba investigando y recopilando información, o se estaban revisando las galeras de la imprenta, o se estaba en espera de la publicación final.

Todo eso era tema de conversación. Recuerdo ver a mi padre disfrutar enormemente cuando en algún archivo recóndito y olvidado encontraba anécdotas y datos que “humanizaban” los sucesos que otros historiadores sólo narraban―quizás con el propósito de desesperar a los estudiantes como yo. Esos comentarios al margen que aparecen en su obra Cuba: economía y sociedad ofrecen una perspectiva más amplia, más humana y sí, más pertinente, para entender a los protagonistas de la Historia y por qué hicieron lo que hicieron en un momento dado.

Y gracias a mi padre empezó a gustarme la Historia, no ya como asignatura obligada, sino como la única manera de conocer lo que somos, lo que hacemos y, sobre todo, cómo nuestras acciones afectan el futuro. Después de todo, algún día seremos parte de la Historia.

Cuando leo y oigo las noticias de lo que está sucediendo en Puerto Rico, cuando escucho las reacciones de los políticos que niegan su propia historia, a sabiendas de que ya ha quedado grabada para la posteridad, me pregunto qué escribirán los historiadores del futuro sobre estos sujetos tenebrosos.

Hoy se cumplen 15 años de la muerte de mi padre, Leví Marrero, considerado uno de los grandes historiadores cubanos. Me parece que si estuviera entre nosotros, y al ver las actuaciones de aquéllos que hoy se consideran intocables e invencibles, ajenos a las consecuencias históricas de sus actos, mi padre sólo diría “¡Qué cretinos!”.

martes, 9 de marzo de 2010

LAS CRISIS SON CRISIS

image         Las crisis están de moda en Puerto Rico. Se habla de crisis económica, de crisis social, de crisis de valores, de crisis en la educación...parecería que lo único que falta es una crisis de las crisis. La peor crisis es la del gobierno que todo lo resuelve con decir que encontró una crisis de una magnitud insospechable y que, hasta ahora, lo único que ha hecho es contribuir a las crisis existentes y crear unas nuevas. ...las crisis del “cambio”.

     Ante este panorama, algunos “genios” han optado por revivir el antiguo mito de que, según los chinos, una crisis equivale a una oportunidad. Los verdaderos estudiosos, sin embargo, han concluido que la ecuación crisis + clip_image001peligro = oportunidad es una falacia derivada de una mala interpretación de la escritura china. Para más información a este respecto, se recomienda ir a http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html

Lo que sí resulta útil ante una crisis es recordar la relación que existe entre crisis, pérdida y cambio:

· Tanto las crisis como los cambios implican una pérdida.

· A través de la vida nos enfrentamos a unos cambios evolutivos (o de desarrollo) que son inevitables ― nacimiento, pubertad, madurez, menopausia, muerte―y al atravesar de una etapa a otra perdemos algo que teníamos en la etapa anterior.

· Los cambios circunstanciales o situacionales dependen de factores externos y sobre ellos tenemos cierto control (estudios, viajes, matrimonio, hijos, trabajo, divorcio).

       Los despidos de la Ley 7 pertenecen a esta última categoría. La pérdida de empleo no se da como algo inevitable, no es una etapa de crecimiento por la que hay que atravesar forzosamente. Es la consecuencia de una decisión externa a base de unos datos financieros que nadie conoce y que se han mantenido en secreto. Y esta pérdida injustificada produce indignación, coraje, ira.

     Y esto nos lleva a lo que se conoce como “las etapas de la crisis” y que no son otra cosa que nuestros sentimientos y nuestras reacciones ante una pérdida:

· Negación —“No, a mí no...embuste...no puede ser...imposible”

· Ira / Coraje — “¿Por qué yo? No es justo” (Odio, culpar a otros y a uno mismo)

· Negociación — “Todavía no. ¿Qué puedo hacer?”

· Depresión — “Déjenme quieto. Estoy muy cansado.” “No vale la pena.”

· Aceptación — “Está bien...si no queda más remedio...”

       En resumen, la famosa “oportunidad” no va a darse a menos que la persona haya aceptado su pérdida. De nada valen las “ferias de empleo” y los falsos programas de internet que prometen trabajos inexistentes. Con el tiempo, los cesanteados de la Ley 7 podrán identificar el origen de su crisis personal, pasarán por algunas o todas las etapas y llegarán a sus propias conclusiones sobre si aceptan o no las nuevas oportunidades que se les presenten.

La psicorreceta de hoy:

Cuando alguien le diga que usted tiene que “reinventarse”:

1.   Dígale que puede irse a buen sitio

2.   Dígale que usted no se había inventado la primera vez

3.   Dígale que consulte el Diccionario de la Real Academia porque la palabra reinventar no aparece.

4. Dele las gracias, recuerde que “such is life”, “shit happens” y que el que ríe último ríe mejor.

lunes, 8 de marzo de 2010

¡BIENVENIDOS A PSICORRECETAS!

 

Muchos escriben sus libros,

otros escriben sus “blogs”.

Los más viejos tienen diarios,

y esto es lo que tengo yo.

 

¡BIENVENIDOS A PSICORRECETAS!

Más adelante hablaremos más sobre lo que significa esta mezcla de psicología, recetas y disparates.

Por el momento, parece que todo el mundo está felicitando a las mujeres en su día, en su semana, y en su vida. Algunos hablan del “día de la mujer trabajadora” lo que, de por sí, me suena discriminatorio. ¿Acaso hay mujeres que no trabajan?

Me alegra el triunfo de Katherine Bigelow, primera mujer en obtener un Oscar como directora.

Estaremos pendientes de las estadísticas sobre maltrato y violencia contra la mujer durante su semana.